miércoles, 2 de mayo de 2012

Polvorosa

Me he mirado en el espejo esta mañana y por fin me he visto.
A la yo de verdad, a la que llevo dentro, y estaba reflejándose en el espejo.
Ha sido un gran momento, de esos que no se cuentan pero se sienten durante un par de meses.

Conociste a alguien que llevaba el mismo nombre, que tenía algo de parecido físico, tal vez la misma sonrisa, aunque más amarga, claro. La cosa es que vistes las ruinas de lo que hoy ha vuelto ha edificarse. Y no sé cómo te gustó aquello, de verdad que, después de tanto, no lo entiendo. Tal vez necesitabas ver a alguien a punto de ahogarse, con la misma idea de que un escritor tiene que estar atormentado.

No sé nada de lo que pasó. No consigo recordarlo.

Sólo sé que apenas empecé a andar, te quedaste atrás, y no podíamos remediarlo. No es una excusa, no es una disculpa, es simplemente que yo no podía seguir cargando con tu idea de lo que era yo. Y ya está.

No pretendo nada con esto, salvo tal vez recalcar que te dije más de una vez que no era buena para nadie. Por supuesto, hay remordimiento, hay culpa, cuando recuerdo nuestros momentos. Pero si algo he aprendido es que es imposible no hacer daño a la gente que tienes alrededor, y menos cuando todo es tan confuso como lo era cuando nos conocimos. Todo el mundo es un cabrón insufrible en algún momento y, aunque no justifica nada, creo que lo que pasó no se pudo evitar.

Este texto no es para estar en un blog, aunque hace más de un año que no publicamos, pero has decidido desaparecer y lo respeto. De verás que sí. No creo que sacaramos nada recuperando la amistad. No creo que te caiga bien la persona que soy ahora, aunque nunca he sido más feliz. Por eso mismo, sólo quería explicarte el cómo veo yo todo lo que ha pasado. Tal vez por soltar lastre, quién sabe.

Remuevo la mierda y me lavo las manos.

Espero que vaya bien. Que te vaya bien.

jueves, 7 de abril de 2011

Apagado

Todo irá mejor ahora que no estás en mi cabeza. Quizás ni nos veamos u olvidemos la promesa que nos hemos hecho sin percatarnos. Pero a mi me basta. Pues lo que necesitaba no era otra sarta de palabras de maniquí, si no algo de sinceridad. Algo que me pudiera colocar en este mundo fuera de mis ideas.

En tu ausencia a veces deja de existir una parte de mi. Ahora ha resucitado pero espera ahí; tranquila, paciente. Aprendiendo otra canción, buscando otro verso. Quizá volviendo a mis hábitos pioneros de vodka y noches inolvidables.

Donde valía más una sonrisa que mil llamadas perdidas.

[Nota: tb lo he puesto en mi blog por darle algo más de vidilla. Pero se merece estar más aquí]

martes, 13 de abril de 2010

Mensaje en una botella (o llamada de socorro)

Te escribo por que me he negado la llamada desde el teléfono de mi cárcel. Y no busques ninguna moneda en tus bolsillos, mi salvación no está a tu alcance. Ahora sólo yo me puedo salcar de este infierno químico en el que me he metido.

Por que ya no sé ni encontrar lo que he sido, lo esparcido que me encuentro, lo distante de tu recuerdo o mi vodka con limón.

La desesperación con que lucho a diario, con la soledad de un mercenario que siempre elige la peor opción. Ya sólo me queda la verticalidad de mi pared que me mantiene atado a un boli y un papel.

Tiro pues, esta botella de tequila vacía, y estate tranquila... creo que sobreviviré.

sábado, 30 de enero de 2010

Canción Mental

En verdad, me gustaría que todo se fuera, que nadie existiera en la profundidad de mi mano garabateando al ritmo de mi mente, cien veces más rápida que yo escondido entre los cristales dónde soplamos el viento, en un intento, de ir más allá.

Aprendo una nueva lección que olvido mientras respiro algo más que mis pulmones aletargados por los golpes de mi corazón precoz, que no tardará en cansarse, pararse y dejarme tirado en cualquier bocacalle donde no pasa nadie, donde no se oye ninguna canción.

Pero no lo temo, pues cuando eso pase, cantaré sin pulmones y sin corazón, la canción mental que precede a lo impredecible.

No sólo se vive una vez. No sólo se sonrie a veces...

viernes, 24 de julio de 2009

Otra mañana de tonos negros

Y si no sale el sol, será uná vez más debido a este complot que hay en mi contra, en contra de que salga de este agujero y regrese a los libros, las plumas, los botes de tinta esparramada por el suelo y las lágrimas de amor que bañaban mi cuerpo.

Son 5 años con los labios fundidos al vaso.


Son 5 años sin respirar otro aire que no sea el de la miseria.


Y no sé qué encontré en el fondo de una botella negra que silva tonos de muerte a la vuelta de la esquina.


Y no sé qué debo elegir, si dormir de nuevo en esta manta cosida con sudor y orina, o mojar mi oreja en un vaso de vozka que muerde los labios de un escritor sin dientes.

jueves, 23 de abril de 2009

Matando hábitos

Mi cuerpo se está muriendo.

Eso es lo que siento, eso es lo que debe parecer, aunque ya no quede nadie a mi alrededor para comprobarlo...

Me hablaron de esto, me dijeron que pasaría. Después de tanto tiempo uno no puede cortarlos de tajo. Poco a poco aguantas las ganas por la mañana, por la tarde, por la noche. Bueno... aún no hay quién me quite los de por la noche, pero más o menos voy apurando los últimos gramos que me quedan.

Pues aunque ellos quedaron conmigo, todo lo demás lo abandoné a la pasión frenetica de cualquier fumeta sin hora ni punto. De cualquier gilipollas mentecato lo suficientemente enganchado para tirarle una boquilla desconocida. Yo nunca llegué a tal extremo...

Aunque no niego que he echo cosas malas por esto. Seguramente todos estos escalofrios los hice yo pasar a golpe de navaja y tirón, pero necesitaba mi rayita antes de las dos, y esto no lo paga la seguridad social.

Al principio me ayudaba a pintar... al final me pintaba mal.

Un jueves que jamás podría olvidar...

miércoles, 15 de abril de 2009

Refugio unidireccional



Es como si allí se encontrara otra persona mejor.
No importa el camino, en realidad nunca importó.
Ya no recuerdas qué es exactamente lo que quieres obtener, cuál es la auténtica meta que pretendes alcanzar.
El bueno y el malo, ¿no es eso?
Baile de máscaras, todo se confunde en el ambiente diafano poblado de humo.
Dr Jekyll y Mr Hide
¿Quién es quién?
No importa
Nunca importa
Nada
La meta ya no cambia

Objetivo: el final del vaso